El Ecce Homo de Borja

eccehomoEl tema de Borja es muy complicado. Primero, no es una acción diseñada, y por lo tanto no lo considero hecho publicitario y muchos menos ser objeto de sesudos estudios de la mercadotécnia viral, ya que nace en una acción improvisada y en un momento determinado y no predefinido.
Segundo, su lanzamiento tiene como base la prensa escrita y no la red, que entra de forma simplificadora en un segundo término (ver Heraldo de Aragón).
La típica noticia de verano.
Un tercer punto La acción del repintado de Cecilia ha puesto en entredicho la política de protección de nuestro patrimonio y, viendo los litigios que se dan entre iglesia y ayuntamiento, me cuestiono hasta la base ética de la propiedad del mismo.
Cuarto: ¿es divertido para los amantes del arte, las personas con sensibilidad religiosa o simplemente para las sensibles a la conservación del patrimonio artístico? Evidentemente no.
Y así muchas interrogantes:

  • ¿Tiene el ayuntamiento de Borja como copropietario del santuario, poder alguno para registrar el “nuevo” Cristo como propiedad intelectual?
  • ¿Es utilizable de forma razonable en el futuro?
  • ¿Merece la pena salvaguardar las “dos cristos” con el consiguiente coste, estando como está el resto de nuestro patrimonio?
  • ¿Si Cecilia, u otra persona tercera, lo explota comercialmente, no deberá hacerse cargo del coste de la restauración?
  • ¿No existen sanciones aplicables?
  • ¿En qué situación de protección están los bienes culturales no calificados?
  • El sacerdote, ¿no tiene una fuerza moral evidente en la administración del bien, propiedad de la Fundación?
  • ¿Fundación y sacerdote no incumplen su obligación de salvaguarda?
  • ¿Son por ellos corresponsables?
  • ¿No existe responsabilidad alguna?
  • ¿Quién paga la restauración?

Son muchas preguntas y una gran tormenta de agosto. Y para un turismo cultural, sinceramente: charanga y pandereta. O, lo que es peor, desprestigio.

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